lunes, 12 de septiembre de 2016

Jugadores que terminan contrato en 2017

Jugadores que terminan contrato el 30 de junio de 2017. Se puede negociar libre por ellos desde el 31 de diciembre de 2016.

Los jugadores que han renovado tras la creación de esta lista figuran tachados.
Actualizado a 20 de septiembre de 2016

LISTA COMPLETA DE LAS MEJORES LIGAS

Liga Española:
-Real Madrid: Pepe, Burgui.
-FC Barcelona: Masip.
-Atlético de Madrid: Moyá, Tiago, Fernando Torres, Siqueira.
-Valencia: Fede Cartabia, Rafa Mir.
-Sevilla: Tremoulinas, Kron Dehli.
-Real Sociedad: Xabi Prieto, Mikel González, Zurutuza.
-Athletic: Iraizoz, Kepa, Elustondo, Saborit, Aketxe, Susaeta, Aduriz.
-Villarreal: Barbosa, Bonera, Jaume Costa, Jokic.
-Málaga: Weligton, Duda, Charles, Juankar, Ochoa.
-Espanyol: Demichelis, Salva Sevilla, Víctor Álvarez.
-Granada: Kelava, Javi Márquez, Cuenca, Barral.
-Celta: Planas, Señé.
-Osasuna: Mario, Bonnin.
-Deportivo de la Coruña: Lux, Fernando Navarro.
-Alavés: Raúl García, Femenía, Toquero, Barreiro.
-Leganés: Serantes, Víctor Díaz, Sastre, Toni.
-Betis: Cejudo, Alex Martínez, Joaquín, Rubén Castro, Alegría.
-Las Palmas: Javi Varas, Lizoain, Bigas, David García, Dani Castellano, Javi Castellano, Montoro, Boateng, El Zhar, Momo
-Sporting de Gijón: Xavi Torres, Carlos Castro.
-Eibar: Dos Santos, Ramis, Luna, Jota.

Liga Inglesa:
-Manchester United: Carrick, Mensah, Ibrahimovic, Valencia.
-Chelsea: Terry, Obi Mikel, Eduardo, Ivanovic.
-Manchester City: Clichy, Caballero, Touré, Zabaleta, Jesús Navas, Fernandinho, Sagna.
-Arsenal: Cazorla, Kosciely, Mertesacker, Sanogo.
-Liverpool: Manninger, Lucas Leiva.
-Tottenham: Tom Carroll.
-Leicester City: Wasilewski
-Everton: Barry, Koné, Browning, McAleny.
-Southampton: Isgrove, Martina, Stuart Taylor.
-Burnley: Robinson, Ward, Marney, Kightley, Boyd, Long.
-West Ham: Arbeloa, Adrián, 
-Stoke City: Given, Glen Johnson, Adam. Bardsley, Afellay, Ireland, Teixeira, Bachmann.
-Hull City: Maloney, Kuciak, Livermore, Maguire, Robertson, Lenihan, Snodgrass, Dawson.
-Swansea: Tremmel.
-Middlesbrough: N'Sue, Leadbitter.
-Watford: Gilmartin, Ohayon.
-West Bromwich Albion: Fletcher, Olsson, Burtn, Gardner, McAuley, Yacob, Rose, Berahino.
-Sunderland: O'Shea, Larsson, Anichebe, Kirchoff, Pienaar.
-Crystal Palace: Speroni, Delaney, Campbell, Kelly, Appiah, Fryers, Flamini, Ledley, Hennessey.
-Bournemouth: Surman, Boruc, 


Liga Italiana:
-Juventus: Evra, De Ciegle, Litchsteiner
-Nápoles: Albiol, El Kaddouri, Lasicki.
-Roma: De Rossi, Totti, Emerson.
-Inter de Milán: Melo, Andreolli, Berni, Palacio, Carrizo
-Fiorentina: Gonzalo.
-AC Milan: Honda.
-Lazio: Vinicius, Álvaro González.
-Udinese: Felipe, Armero.
-Sassuolo: Cannavaro, Magnanelli, Peluso, Pegoso, Biondini, Gazzola, Terranova, Pomini.
-Sampdoria: Palombo, Silvestre, Cassano, Quiagliarella.
-Genoa: Burdisso, Pandev, Cofie, Ntcham, Veloso.
-Pescara: Campagnaro, Aquilani, Pepe, Bizarri, Aldegani, Bruno, Pigliacelli.
-Torino: Bovo, Molinaro, Padelli, Vives, Moretti.
-Palermo: Vitiello, Andelkovic, Quaison.
-Atalanta: Migliaccio, Stendardo, Raimondi, Bassi, Konko, Pinilla.
-Chievo Verona: Dainelli, Sardo, Gobbi, Izco, Frey, Hetemaj, Spolli.
-Bolonia: Maietta, Flocarri, Dzemailli, Acquafresca, Taider, Morleo, Ferrari.
-Crotone: De Giorgio, Mesbah, Claiton, Salzano, Nicoletti.
-Empoli: Maiello, Skorupski, Zambelli, Croce, Maccarone, Pugliesi.
-Cagliari: Colombo, Di Gennaro, Storari, Borriello, Munari.


Liga Alemana:
-Bayern Múnich: Starke, Rafinha, Robben, Badstuber, Alonso, Green, Ribery.
-Borussia Dortmund: Weidenfeller.
-Schalke 04: Riether, Huntelaar, Choupo-Moting, Kolasinac, Aogo, 
-Bayer Leverkusen: Romb, Havertz, Hilbert, Kruse.
-Wolfsburgo: Caliguri, Kanoche, Azzaoui, Schafer.
-Borussia Monchengladbach: Domínguez, Heimeroth, Christiensen.
-Hoffenheim: Hamad, Rudy, Bicakcic, Schwegler.
-Friburgo: Stenzel, Laprevotte, Niederlechner, Phillip, Schwolow, Falahen, Hofler, Torrejón, Schuster, Guedé, Klandt.
-Hamburgo: Djourou, Adler, Mickel, Seo, Spahic, Götz, Ostrzolek.
-Mainz: Curci, Bussmann, Zimlimg.
-Eintracht Frankfurt: Russ, Hustzi, Medojevic, Lindner, Bunjaki, Hasebe, Seferovic, Chandler, Flum.
-Herta Berlín: Kraft, Hegeler, Kalou, Kohls, Baumjohann, Allagui, Ibisevic.
-Leipzig: Compper, Coltorti, Boyd, Khedira.
-Ingoldstadt: Roger, Interseer, Ortag.
-Werder Bremen: Fritz, Caldirola, Wiedwald, Sternberg, Santiago García, Lorenzen, Frode, Pizarro, Wolf, Grillitsch.
-Augsburgo: Koo, Janker, Feulner, Schuster, Stafylidis, Framberger, Rieder, Max, Moravek, Altintop, Callsen.
-Darmstadt: Gorka, Rosenthal, Heller, Vrancic, Holland, Platte, Stroh-Engel, Jungwirth.
-Colonia: Mavraj, Osako, Lehmann.


Otras Ligas y jugadores:
-Maxwell (PSG)
-Thiago Motta (PSG)
-Diaby (O. Marsella)
-Witsel (Zenit)
-Taison (Shakthar)
-Jetro Willems (PSV)
-Narshing (PSV)
-Ntep (Rennes)
-Noboa (Rostov)
-Tioté (Newcastle)
-Sandro (WPR)
-Pabón (Monterrey)
-Emanuel Mas (San Lorenzo)
-Vainqueur (O. Marsella)

Jugadores sin contrato:

Ryan Babel, Hoillet, Martín Cáceres, Adebayor, Chamakh, Hugo Viana, Sessegnon, Vargas, Nolan, Maiga, Felipe Santana, Simao Mate, Fausto Rossi, Mohammed Sissoko, Ronaldinho, Muntari, Odemwingie, Lamah, Drenthe, Salpingidis, Raúl Meireles, Djakpa, Klose, Balboa, N'Zogbia, Alex, Di Natale, Berbatov, Osman, Anelka.



domingo, 21 de agosto de 2016

La llegada de un ídolo decapitado


Hubo un tiempo, hace no mucho, en el que la selección de Bélgica no era lo que es hoy. Ni Hazard, ni Lukaku, ni Carrasco, ni De Bruyne, ni Courtois ni Alderweireld, sólo por mencionar algunos, formaban parte de los Diablos Rojos entonces. Vincent Kompany, hoy capitán, acababa de debutar con el primer equipo y una joven promesa llamada Steven Defour acaparaba todas las miradas en el país belga. Su buen hacer en las inferiores, su impacto en sus primeros partidos como profesional, su fichaje por el Standard de Lieja y su determinación sobre el campo, pese a ser apenas un imberbe, le proyectaron como uno de los tesoros más codiciados del mercado

Así, a su debut con el Standard, le siguió la consecución de dos Ligas de Bélgica, trofeo que que no ganaba el equipo desde hacía 25 años, otro par de Copas del país y una Supercopa. A los 19 años se le acreditó como el mejor jugador de la Liga, obtuvo la Bota de Oro belga por ello y los grandes de Europa pusieron las miradas en él. Cada mercado, la prensa española lo calificaba como la opción B del Real Madrid, siendo la A gente del tronío de Lampard o Gerrard. El caso es, que con 21 años recién cumplidos, Steven Defour se rompió el pie y esa lesión cambió absolutamente todo para el jugador que hoy, es el nuevo fichaje del Burnley y al fin aterriza en la Premier League. 

Sir Alex Ferguson, aún entrenador del Manchester United, se puso en contacto con el jugador, con quien no tenía ningún tipo de relación, por quien no se había interesado como fichaje pero al que conocía y apreciaba futbolísticamente, sobre todo por su prometedor futuro. "Querido Steven. Me acaban de comunicar sobre su lesión grave durante uno de sus partidos y me gustaría desearle una pronta recuperación de parte de toda la familia del Manchester United. Estoy seguro que está bastante bajo de moral, preguntándose todo lo malo que ha pasado y va a pasar, o cuánto tiempo va a estar sin volver a pisar un campo. [...] Es un trabajo duro, pero va a volver. Estoy seguro que lo sabe. Voy a prestar atención en cómo va a progresar y le pediré información a su club sobre su recuperación para apoyarle [...]. Buena suerte Steven. Confío que esté de buen humor y listo para recorrer el largo camino hacia la recuperación".

Steven Defour volvió a los terrenos casi cinco meses después, pero sus mejores trenes ya habían pasado. Decidió abandonar Bélgica y dar un salto hacia adelante, pero se quedó a medio camino entre lo que pudo haber sido y lo que fue. Su destino fue el Oporto, donde militó con luces y sombras durante tres temporadas. Su mala relación con parte de la grada, con el staff y los pocos minutos que a veces le brindaban, le obligaron a buscar una salida. Y claro, cuando la ventana de escape fue el Anderlecht, eterno enemigo del Standard Lieja, se armó el taco.

Defour, sangre caliente, siempre se ha caracterizado por tener un punto de locura y extravagancia, un cable escondido que se pela poco pero que cuando lo hace no quiera nadie estar cerca. Un pequeño aprendiz de Bad Boy que encierra una diestra magistral. Una capacidad descomunal para generar y organizar juego, para canalizar cada balón que le llega y devolverlo en condiciones óptimas, un golpeo con la derecha envidiable. Un líder. Y es por eso que, en su vuelta al estadio del Standard con la camiseta del Anderlecht, no volvía uno más. Ya en la previa, los hinchas locales desplegaron una pancarta visible para el belga a su bajada del autobús. "De héroe a nada". 

No era más que la preparación para lo que venía: Camisetas quemadas y tiradas a la basura, cánticos en contra del mediocentro y un tifo cuidadósamente preparado donde un hombre encapuchado sostenía un machete en una mano y en la otra tenía la cabeza cortada del belga, al lado del lema 'Rojo o muerte'. Defour jamás jugó aquel partido, pues ya le habían sacado de él antes de saltar siquiera al campo. Se vio sobrepasado por la situación, encolerizado por una afición que no le perdonaba su decisión y que le abucheaba cada balón que tocaba. Así, pasada la media hora vio la primera amarilla. Nada más arrancar la segunda mitad, un jugador del Standard cayó lesionado. El balón le llegó a Defour y, según iniciaba la carrera hacia el lateral, el árbitro hizo sonar su silbato. Tan a punto que Defour, enfadado, encolerizado con lo que estaba viviendo, había decidido 'echar el balón fuera' pegando un zapatazo con toda su fuerza que alcanzó la grada con gran violencia. La respuesta fue la roja y el triunfo del Standard sobre el verde, que venció a un Anderlecht al que la grada había expulsado.

Ahora, con 28 años, a Defour se le presenta al fin la oportunidad de jugar en la Premier, el sueño de toda su vida. Lo hará en el Burnley, en modesto club recién ascendido y tendrá que sustituir a otro Bad Boy como Joey Barton, que se ha mudado a Glasgow para jugar con los Rangers. El Burnley ha pagado 9 millones de euros por él, la cifra más cara de toda su historia y de momento, el belga ya se ha destapado como lo que es, un jugón. En su debut, los clarets sorprendieron a todo un Liverpool que había sido la sensación de la jornada inaugural con una participación exquisita de un Defour que ya es el ídolo de la grada. Le llega tarde, pero le llega. Una segunda madurez que puede mostrarnos la mejor versión del belga. No a todos les manda una carta Sir Alex.



lunes, 15 de agosto de 2016

Hablemos de Felix Passlack




El Borussia Dortmund vive condenado a reinventarse. Equipo vendedor en los últimos tiempos, sus aficionados sienten como una puñalada en el corazón la marcha de sus estrellas, más si estas cogen el camino hacia Baviera para enfundarse la camiseta del rival por los trofeos, el Bayern de Múnich. Un club al que en los últimos mercados han visto salir a ídolos y capitanes de la talla de Lewandowski, Hummels o Mario Götze.

Así, el equipo de Thomas Tuchel se ha reforzado a base de bien en la línea de mediapuntas que acompañen a Marco Reus, la verdadera estrella de este proyecto, y ha desembolsado cerca de 60 millones de euros en los fichajes de Schürrle y en el retorno del hijo pródigo Götze. Al tridente alemán se les une también Dembelé, quizás la estrella de la pretemporada y el jugador que mejores sensaciones ha dejado. El francés tiene una culebra en la cintura. No podemos obviar tampoco la presencia de Kagawa, un mediapunta totalmente distinto, que aporta calma, posesión, último pase, ni la de un recién llegado Emre Mor. El turco, de 19 años, fue de lo poco destacable de su selección en la Eurocopa. 

Así las cosas, con seis jugadores para tres puestos, la lucha en Dortmund por hacerse un sitio se antoja complicada. Si bien el tridente de alemanes parte con ventaja por nombre y Kagawa tiene en su bolsillo el ser uno de los favoritos de la grada, Dembelé pide paso a cada partido siendo determinante. Pero en la recámara Tuchel tiene una bala más. Llegado al equipo con 14 años, el canterano (que siempre da un plus) Felix Passlack parece ya dispuesto a romper el cascarón y nada ni nadie podrá impedir que juegue cuando eso se haga realidad.

Passlack, de 18 años, empezó su carrera como lateral derecho en las categorías inferiores del Borussia. Si bien, sus condiciones físicas, su alegría con el balón, su derroche y su liderazgo le han servido para, en dos años, alternar indistintamente ambos laterales e incluso posiciones de medio campo. Aunque donde más ha jugado y donde más ha destacado es como extremo/interior, en el perfil diestro. Y es que los buenos siempre tienen que jugar cerca del área. Es por eso que Gareth Bale dejó de ser uno de los mejores laterales del mundo para convertirse en mediapunta y con ello en uno de los jugadores más determinantes de todo el panorama futbolístico.

Con su 1'70m de estatura, Passlack, descarado, atrevido, no tiene sitio a día de hoy jugando más allá del medio campo, posición en la que ya ha anotado más de 40 goles en menos de 70 partidos como juvenil. Y es por eso quizás por lo que Tuchel, que sabe que el chico tiene que jugar sí o sí para acabar eclosionando, ha decidido probarle en su demarcación natural, el lateral derecho. Pocos jugadores son tan puñal desde la  defensa como Passlack.. Con sólo 16 años, Jurgen Klopp se lo llevó de pretemporada, hizo que jugase varios amistosos y decidió que debía entrenar durante todo el año con los mayores para aprender como si de un curso acelerado se tratara. 

Fue el pasado marzo cuando al fin debutó, de la mano de Tuchel, cuando aún no había cumplido la mayoría de edad. El rival fue el Darmstadt y pudo ocupar la demarcación que más le gusta. Arrancando desde el interior derecho, con total libertad, teniendo que entrar a jugar por dentro ante la ausencia de otro mediapunta puro, pues aquel día Tuchel puso en pareja a Aubameyang y Adrián Ramos y cuando Passlack vio la alineación titular, porque fue de la partida desde el principio, sus socios eran tres pivotes: Weigl, Gundogan y Castro.

Es en el lateral derecho, entre las lesiones y la irregularidad de Piszczek y la inestabilidad de un Durm que sólo fue capaz de hacerse con el puesto en su primer año, donde Passlack puede empezar a hacerse camino.  Porque los jóvenes tienen que jugar. Y si son buenos, más. En una Liga en la que el Dortmund es infinitamente superior a prácticamente la totalidad de sus rivales (sin contar Bayern de Múnich y algún duelo complejo puntual ante el Schalke o el Wolfsburgo), Passlack puede jugar como lateral ficticio, ocupando posiciones más adelantadas cuando el equipo tenga la posesión y ser así un falso cuarto interior.

Con la selección alemana, Passlack ha sido siempre líder en la categoría Sub16, Sub17 y Sub18. Fue con la Sub17 con la que el año pasado se llevó el subcampeonato de Europa, formando parte del equipo ideal del torneo en un año en el que además entró a formar parte de una lista con los jugadores más prometedores del mundo, además de recibir la medalla de Oro Fritz Walter Sub17 por ser el mejor jugador alemán de su generación. Su participación con la Sub 21 para la Eurocopa que tendrá lugar el próximo año parece segura y con el gusto por la Mannschaft por dejar ver la luz a las jóvenes promesas, es de esperar que su debut con los mayores no se haga mucho esperar. Porque Felix Passlack es uno de esos jugadores elegidos, marcado a liderar la nueva generación teutona al lado de jugadores como Max Meyer, Goretzka, Timo Werner, Marc Stendera, Joshua Kimmich o Julian Brandt.

viernes, 10 de junio de 2016

¿Por qué Mitrovic debe quedarse en el Newcastle?

Cuando Aleksandar Mitrovic tenía 18 años y apenas acababa de ver la luz como jugador del primer equipo del Partizán, su compañero Markovic, en una entrevista que se hicieron el uno al otro para el canal del club serbio, le preguntó en qué equipo soñaba con jugar, su respuesta dejó a todos boquiabiertos: "Newcastle United", dijo sin siquiera pensarlo, casi cortando a un Markovic que ejercía con criterio de periodista. Podía haber elegido Real Madrid o Barcelona, como casi todos, o en caso de soñar con disputar la Premier League, el Manchester aún de Ferguson ganaba a todo y a todos, el vecino tenía el dinero y el Chelsea siempre era un atractivo. Pero no, no titubeó al nombrar al equipo que juega en St. James Park. Acababa de cumplir los 18, un futbolista ambicioso, extravagante, de esos a los que el ego a veces no les cabe en el pecho que se ha ganado más de un apelativo del estilo El Ibrahimovic Serbio. Tenía todo el derecho del mundo a soñar con jugar en el mejor club del mundo, en el que más dinero le pagase o en el que pudiera ser más famoso, pero eligió el Newcastle, entonces 17º clasificado de la Premier, un equipo a la deriva a un par de puntos del descenso.

Para su disgusto, fue el Anderlecht belga el que se hizo con sus servicios al pagar cinco millones de euros tras poco más de medio año rayando a gran nivel en Partizán. Dos temporadas y 36 goles después, el Newcastle se hizo con Mitrovic y se cumplió un sueño. Dicen muchos que la temporada del controvertido jugador serbio ha sido un desastre. Y es que las urracas, que pagaron 18'5 millones de euros por el punta, han terminado descendiendo a Segunda División. Uno de los fichajes más caros de la historia del club. Sería injusto quedarse sólo con esa cifra sin analizar bien la temporada del serbio. Nueve goles en 34 partidos (y cuatro asistencias), jugando sólo 22 de titular, que le dan un bagaje de un gol cada 235 minutos. Nada mal para un conjunto que sólo ha hecho 44 en toda la campaña. Es decir que, siendo titular sólo en más o menos la mitad de los partidos y jugando los tramos finales de la otra mitad, Mitrovic produce más del 25% de los goles del Newcastle. Hay jugadores que tienen mala fama y el serbio es uno de ellos. Con el cartel de polémico, extravagante, duro, agresivo y hasta en ocasiones antideportivo, Mitrovic sólo tardó 15 segundos en ver la tarjeta amarilla en su debut en la Premier League. Los árbitros, avisados desde el inicio de la temporada de aquellos jugadores marcados con una X, no le pasaron ni una. En su segundo duelo tardó un poco más, y fueron casi dos los minutos que aguantó hasta ver la amonestación. Ahora, con el Newcastle en Championship, es la hora de apretarse el cinturón. El recorte económico por jugar en la segunda categoría del fútbol inglés se deberá traducir en la venta de aquellos jugadores con el sueldo más alto. Y Mitrovic, al que además le acompaña un gran cartel en el panorama internacional ya no sólo por lo que es, sino por lo que será, es uno de los candidatos a hacerlo. Con caché suficiente como para recuperar lo invertido en él el verano pasado, las puertas se le abren de par en par junto a jugadores como Wijnaldum o Janmaat.

Mitrovic llegando al aeropuerto / TWITTER
Es ahora cuando entra en juego la voluntad de un jugador que ha mostrado compromiso con un club cuando ni siquiera era el suyo. Que está cumpliendo el sueño de jugar en el equipo de sus amores. Porque él no quería ganar la Liga ni la Champions, él quería jugar en St. James Park de negro y blanco. El curso pasado, con una oferta interesante de la Roma y acercamientos fuertes sin concretar de Benfica (donde había entonces un puñado de balcánicos) y Oporto, Mitrovic paralizó todo cuando se inmiscuyó en las negociaciones el Newcastle. No quiso saber nunca nada de nadie más, ni de los romanos, con quienes estuvo muy cerca de rubricar su firma. Inquieto, nervioso, saltarín desde que se confirmó que las conversaciones con las urracas estaban muy cerca, dicen en su entorno que se enfundó una zamarra blanca y negra y ni siquiera se la quitó para dormir la noche antes de viajar al noreste de Inglaterra. Y así se presentó en el aeropuerto, bajándose ya del avión enfundado en la que iba a ser su nueva camiseta incluso antes de estampar su nombre en el contrato. Con una sonrisa de oreja a oreja, dejando ver todos sus tatuajes y relojes, dos de sus pasiones. 

Es por todo ello que Mitrovic no es uno de esos que dice jugar en el club de sus amores tras fichar para ganarse a la afición. Curiosamente, el serbio se ha deshecho en halagos a las urracas más cuando no ha estado que ahora que al fin forma parte de ellos. Es por eso que, aunque no inglés, Mitrovic es un miembro más de la Army Toon. Y uno de los favoritos de ésta, por cierto. Newcastle es tierra histórica de delanteros. Jackie Milburn, Les Ferdinand, Alan Shearer o Michael Owen dan testimonio de ello. También un Andy Carroll al que obligaron a salir por la puerta de atrás y que nunca pudo hacer historia. El amor de Mitrovic por los magpies se remonta a los años noventa, cuando siendo sólo un crío, soñaba con ser Alan Shearer. "Nunca lo he escondido. Lo sabe mi familia, lo saben mis compañeros, lo he dicho en muchas entrevistas. De todos los clubes del mundo, siempre he querido jugar en el Newcastle. Me encantaba Alan Shearer", decía aquel a quien miraban como el raro en su país por no ser fanático de ningún equipo nacional. 

Ya vestido de negro y blanco, nunca rehuyó de la comparación con el inglés ni con los arietes del Newcastle. "Para un delantero es un orgullo jugar aquí. Es muy especial. Todos los que marcan aquí se acaban convirtiendo en leyendas", señalaba, en referencia a loa ya antes citados. Mitrovic no se puede ir del Newcastle, porque además de todo lo ya dicho, es que es muy bueno. Y más que lo va a ser. Que no está 100% hecho es una realidad. Le falta serenidad, templanza, leer mejor los partidos. Le falta experiencia, la que suele necesitar un chico de sólo 21 años. Le falta adaptación. Nada que no se solucione con el tiempo y el correr de los partidos. Puede que no sea lo idóneo para su evolución jugar un año en Segunda, pero en el club no pueden desprenderse de un valor tan grande a la primera oportunidad. 

El serbio tiene que ser pieza capital para el proyecto de Rafa Benítez y liderar desde el campo a una plantilla que necesita volver a la Premier en el menor tiempo posible. ¿Qué mejor entrenador que el español para conducir los inicios de la carrera de Mitrovic? Y si de delanteros va la historia, no es necesario decir que a su lado deberá estar Adam Armstrong, el canterano al que la League One se le está quedando pequeña y al que de momento no se le están dando oportunidades. 

Y es que cuando a Mitrovic le preguntan por su futuro, por su posible traspaso o por seguir jugando en la Premier, él lo tiene claro. Aparca las preguntas, las reconduce y las lleva por el camino que él quiere. "Tengo 21 años. Shearer llegó aquí con 26 y estuvo 10 temporadas para hacer 204 goles. Yo soy más joven, tengo tiempo para llegar a ellos", se ilusionaba, ambicioso, con superar al máximo goleador de la historia de la Premier. Cuando llegó al Partizán, Nemanja Kojic llevaba el 9, así que a Mitrovic se le ocurrió ponerse el 45, pues la suma de sus cifras, daba el 9 de su ídolo Shearer. Un dorsal que no ha abandonado ya (salvo en la selección, donde la elección es limitada) y que admite, sólo volvería a cambiar en caso de que se quedara libre la camiseta número 9 del Newcastle. Ahora, Papiss Cissé, portador del dorsal, tiene las horas contadas en el club. La duda, en Newcastle, debe ser qué número llevará el serbio y no si seguirá o no. Él lo ha dejado claro, como lleva haciendo desde que es un niño. Soñaba con jugar en el Newcastle, en Premier, en Championship o en campos embarrados. Y ahora cumple un sueño. Déjenle que sea él quien nos devuelva a la grandeza.

Mitrovic celebra su gol al WBA / GETTY IMAGES

jueves, 9 de junio de 2016

Apréndanse el nombre: Nicolás Schiappacasse

-Gastón Suárez
+Presente
-Luis Sosa
+Aquí, señorita
-Nicolás Schiacapa... Schiapassa...Schipaca...

Y fue así más o menos como, entre profesores que no sabían pronunciar su apellido, entrenadores que dudaban qué serigrafiar en su camiseta y compañeros siempre con el gatillo de la broma fácil, a Nicolás Javier Schiappacasse (12 de enero de 1999, Uruguay), se le quedó el apodo de 'Chapa', una especie de apócope que facilita la mención a un apellido de origen italiano tan difícil de pronunciar. Si Enrique Cerezo tuvo problemas para decir el nombre completo de Jesper Gronkjaer y Mario Mandzukic, no se atrevió a hacerlo con Alderweireld y hasta se le trabó la lengua con Petrov, no quiero imaginarme cómo será el día que el Atlético de Madrid presente al nuevo delantero uruguayo de la plantilla. Que vayan memorizándolo, no obstante, los seguidores rojiblancos, porque en su cartera de jugadores está ya el que es uno de los mejores proyectos de futbolista de toda Sudamérica. Aún de 17 años, Schiappacasse cumplirá los 18 el próximo mes de enero, cuando se espera llegue al Atlético, aunque bien podría hacerlo ya desde este mismo verano. Sin ficha, sin entrenar y sin oficialidad hasta 2017, cuando la normativa FIFA permitiría su inscripción. Pero aclimatándose al lugar que será su casa.

En su afán por atar a los jugadores más jóvenes de los países donde el talento rezuma, el Atlético de Madrid contrató hace algo más de un año a un joven uruguayo que les era totalmente desconocido. Quiso la casualidad que, en un viaje de los ojeadores colchoneros para observar a los jugadores de Nacional de Montevideo, el que les llamara la atención fuera uno de los rivales de River Plate: Nicolás Schiappacasse. Intentando repetir la fórmula que tanto éxito le dio con José María Giménez, Emiliano Velázquez o Ángel Correa (éste petición expresa de Simeone), el Atlético rápido ofertó la nada desdeñable cantidad de 1'5 millones de euros por un crío de 15 años al que sólo habían visto jugar una hora en un partido de categoría juvenil. Una cifra enorme para un chico tan joven.

Fueron entonces informados los colchoneros de que Liverpool, Manchester City y Real Madrid les llevaban ya ventaja en la carrera por la contratación del Chapa, pero cuando la familia se enteró, no se lo pensó. "Elegimos el Atlético de Madrid por un tema cultural", señalaba entonces su madre. Y es que en España se encontrará con su idioma natural y en un entorno que ya podría conocer, al compartir vestuario con Diego Godín, José María Giménez o un cuerpo técnico plagado de uruguayos y argentinos. Fue precisamente Godín quien le hizo de guía cuando hace ya año y medio viajó a Madrid para firmar su contrato y pasar unas pruebas médicas que confirmaron que el chico, de 1'80 (con capacidad para crecer unos cm. más), es un toro. No obstante, su referente es Giménez, un espejo al que mirarse para cada juvenil charrúa por su precocidad. Llegó a España sin casi jugar en Uruguay y en menos de una temporada ya era el eje de la zaga de la selección y estaba ganando trofeos  en uno de los clubes más importantes del mundo. Su ídolo es Neymar, aunque admite que no se le parece en nada, pero se fija mucho en Griezmann (el más uruguayo de los no uruguayos) y en Luis Suárez, casi patrimonio del país.

Schiappacasse, máximo goleador de la Danone Cup
Su historia empezó mucho antes. Cuando contaba con cuatro años tenía que contentarse con ir a entrenar a un club de su barrio, Cordón de Montevideo, pero rápido se cansó porque no tenían equipo de su categoría. Una tarde, jugando en una plaza al lado de su casa con su padre, un hombre se le acercó y le ofreció una prueba en el Universal. "Me dio una tarjetita con los horarios de los entrenamientos y me quise pasar", afirma. Tenía cinco años y se quedó allí hasta los 11. Logró 326 tantos, contados uno a uno por su amigo Leandro. Todavía nadie se ha acercado siquiera a esos registros. Representó entonces a Uruguay en la Danone Cup 2011, torneo al que varios jugadores alevines son invitados para lucir los colores de sus países, cuando todavía no existen categorías oficiales de los combinados nacionales. Uruguay acabó 15º de 40, pero Schiappacasse se hizo con el trofeo de máximo goleador en un torneo que se disputó en el Santiago Bernabéu.

Rápido Danubio y Defensor se percataron de las cualidades de Nicolás y le invitaron a su escuela. Probó en las dos, pero en ninguna se sintió cómodo y no se quedó. De nuevo la suerte quiso que, practicando en solitario, un ojeador se fijara en él. Estaba en la playa, donde la irregularidad de la arena hace que las capacidades de los jugadores se reduzcan y el ingenio tiene que salir a flote. Fue Alejandro Sanmartín quien lo vio allí, un periodista habitual en las coberturas de fútbol juvenil y cadete. Lo recomendó a River Plate y se pegó el capricho de jugar a ser futbolista.

Entonces, los darseneros no pasaban por un gran momento ni económico ni deportivo y para el Chapa no era sencillo ni llegar a los entrenamientos, para los que tenía que caminar unos cuatro kilómetros de ida y otros tantos de vuelta. A veces iba con su madre, Blanca, o con su padre, Daniel, que aparcaban media jornada de trabajo y dejaban de ganar dinero para acompañar el sueño de su hijo. Otras, la mayoría, iba con su hermana Erika. La que nunca faltaba era Maira, su otra hermana que falleció a los tres años de edad. Nicolás la tenía muy presente en cada momento y es hoy su nombre el que se dibuja con tinta en su pecho.

Nada más entrar en la academia de River Plate se le presentaron multitud de agentes que querían representarle. Él, desde los 12, sigue los consejos de Enrique Espert, "el único que no sólo habló de dinero en las entrevistas", según confirma su madre. A poco de estar con los darseneros, la selección de Uruguay le hizo su primera llamada. Tenía 13 años e iba a jugar para la Sub15, empezando entonces a batirse con chicos dos y tres años mayores que él, algo que ha seguido haciendo hasta el presente. Su primera experiencia fue la Copa México de Naciones en 2013. Allí Uruguay quedó subcampeona tras caer con la Argentina de Conechny. Schiappacasse jugó los seis encuentros, la mayoría de titular, y anotó dos tantos.

Cuando cumplió los 15 fue llamado para representar a Uruguay Sub17, otra vez dos años por delante de sus compañeros. Fue invitada la selección charrúa al torneo Limoges, celebrado en Francia con las selecciones de Ucrania, Canadá y la anfitriona. Uruguay, pese a ser un torneo Sub18, decidió llevar a la selección Sub17. Schiappacasse fue titular, Uruguay ganó y en el último partido salió tocado de la rodilla. Se había roto el menisco sin saberlo. Le tuvieron que operar y no llegó al 100% al Sudamericano Sub17 que se celebró meses después. Iba a ser la estrella tras anotar 11 goles en 13 partidos, pero el problema trastocó los planes. Perdió la titularidad de primeras, aunque a medida que pasaron los partidos la recuperó. Ahí fue cuando el mundo entero empezó a conocer al chico. Se supo que el Atlético lo había fichado y las miras se centraron en él. No hizo un buen torneo. Sin estar recuperado de la lesión, el charrúa estuvo lento, con poca movilidad. Disputó los nueve encuentros, aunque sólo pudo marcar un gol, y se vio la peor faceta de Nicolás.

La mejor es que, con sólo 16 años, hacía la pretemporada con el primer equipo de River (aunque jugaba con el reserva, con quien había ganado el Apertura), era el máximo goleador de las categorías inferiores de Uruguay y tenían la máxima confianza en él para que liderase a la selección en el Sudamericano Sub20 de 2017, al que ya llegaría con 18 años. "Pensaba que al no haber hecho un buen torneo, no iba a ser llamado. También por mi edad. Pero rápido me dijeron que me iban a dar otra oportunidad", señala. 

Schiappacasse, entrenando con River / TENFIELD
Un mes después del Sudamericano Sub15, en abril, le llegó el debut oficial con el primer equipo de River Plate. Fue con 16 años y 97 días, convirtiéndose en uno de los más precoces de la historia en hacerlo, siendo el primer jugador de 1999 en debutar en Uruguay y adelantándose también a los de 1998. Sólo necesitó cuatro partidos más para convertir su primer gol como profesional y a final de campaña recibió el premio al mejor jugador joven de la Liga. Desde entonces y pese a sus 16 años, nunca se ha bajado ya del primer equipo, donde es titular indiscutible y donde lleva la camiseta número 9. Ha jugado desde entonces 25 partidos, logrando tres tantos y repartiendo otras tantas asistencias. Aunque donde más destaca, obviamente, es en la selección, donde pese a jugar con chicos dos y tres años mayores, el físico se iguala. Ya ha disputado cinco encuentros con la Sub20 logrando cinco tantos, incluido un hattrick en el último duelo ante Chile

Hoy, Nicolás Schiappacasse está en Italia, tramitando los papeles para conseguir la nacionalidad italiana. El Atlético está intentando que el jugador se incorpore desde este mismo verano al equipo. Si consiguiese el pasaporte comunitario, no habría ningún problema por la reglamentación FIFA, aunque de no hacerlo, tendría que esperar hasta enero, cuando cumpliría los 18 años, para formar parte de la plantilla. Será en el mismo mes, además, cuando inicie el Sudamericano Sub20, al que Nicolás acudirá como líder de la selección y, de hacer un buen papel, es seguro que jugaría también al Mundial que se celebra meses después. Con todo, no es segura la decisión de que venga a España ya. Aunque en River Plate ya no contaban con él (se perdió el último encuentro por estos motivos burocráticos), el presidente Renzo Gatto afirmó que aún se negocia cuándo se irá el jugador a Europa. 


¿Cómo juega Nicolás Schiappacasse?

Delantero hábil de 1'80m de estatura, Schiappacasse es un punta con mucha movilidad, con un buen golpeo de balón, muy completo. Hasta los 15 años era un chico bajito, por lo que tenía que utilizar su potente tren inferior para ganar balones divididos y posiciones ante los defensas, siempre mayores y más corpulentos que él. Rápido pegó el estirón, creció varios centímetros y mutó un poco más su juego. Donde se puede ver con más facilidad es con la selección uruguaya, jugando con chicos apenas un par de años mayores que él, donde el físico se empareja y se liman las diferencias. En su club, River Plate, juega por la banda en un sistema de tres delanteros. Es muy rápido, con mucha zancada y le gusta en ocasiones abusar del regate. No obstante, con su crecimiento físico y ganancia de músculo (que ya está muy avanzado) irá centrando su posición. Ya podrá disputar con más facilidad la posición y los balones a aquellos que pueden hoy, por edad, ser su padre. Una forma de correr que conocen bien en el Vicente Calderón, pues Nicolás Schiappacasse tiene muchas cosas de Diego Costa, jugador que también llegó al Manzanares con 17 años. Un símil futbolístico también con los inicios en el profesionalismo europeo de Adalberto Peñaranda, ahora que el venezolano está tan de moda. Lo que sí es claro es que Schiappacasse empieza ahora la época más difícil de su vida, en una temporada donde probablemente no podrá jugar al fútbol más que con su selección, algo parecido a lo que vivió Ángel Correa por su operación de corazón el pasado año. Que es ahora cuando tiene que dar el 100% y además rogar a la suerte, pues son muchos los que se quedan en el camino. El cartel de promesa y futura estrella ya lo lleva colgado, y eso es algo que le acompañará tanto para bien como para mal. 

Schiappacasse celebra un gol con Uruguay Sub20

martes, 7 de junio de 2016

Selecciones una a una (VIII): La gran oportunidad de Croacia

Modric, Rakitic y Mandzukic celebrando / ALEX GRIMM / GETTY IMAGES
No se recuerda tanto talento croata desde finales de los 90, cuando cuatro chicos no tan chicos de 30 años pusieron patas arriba la Copa del Mundo que se celebraba en Francia. Suker, Bilic, Prosinecki y Boban lideraron una generación que sorprendió a propios y extraños y que sólo claudicó ante la anfitriona, a la postre campeona. Entonces fue una sorpresa. Hoy no lo sería tanto.

18 años después, en el mismo escenario, los de Ante Cacic anhelan repetir un papel que si bien se antoja complicado, vista la calidad individual de la plantilla les puede permitir soñar con lo máximo. Los balcánicos, de sangre caliente, cuentan con la mejor hornada de futbolistas de su historia y juntan la calidad individual con el esfuerzo innegociable que impregna su cultura, su forma de vida, su manera de entender el deporte del balón. Con prácticamente todos sus jugadores afincados en las ligas más potentes y con los chicos más importantes siendo vitales para algunos de los mejores clubes del mundo.

Desde aquella hazaña en el país galo, Croacia no ha vuelto a dar la talla. No levanta cabeza, sobre todo después de aquella dolorosa eliminación ante Turquía en 2008, que les ha vuelto vulnerables y les ha impedido seguir adelante. Hasta el punto incluso de no acudir al siguiente Mundial, el de Sudáfrica. Luego, la mala suerte se cruzó con ellos en forma de grupo en 2012. Y es que emparejados con Italia y España, a la postre finalistas, los croatas se tuvieron que marchar de la competición antes de tiempo. No sin merecer más y sin dejar un buen papel, pues en el último partido de liguilla fueron mejores que España, la tuvieron contra las cuerdas y la habrían dejado fuera del torneo que luego ganarían si no hubiera sido por el buen papel de un Casillas que entonces daba sus últimos coletazos de grandeza. ¡Qué recital de Modric aquella tarde!

El mediocentro del Real Madrid es el faro de esta selección. De su libertad depende el devenir del combinado nacional. De nuevo emparejada con España, Croacia tendrá muchas cuentas pendientes en este torneo. Por plantilla, se antoja inevitable pensar que será el principal rival del actual campeón por el liderato de grupo. Ese intento de revancha por la Eurocopa pasada sólo se verá superado por el ansia de victoria ante una Turquía que no muestra su mejor nivel. Y es que esa eliminación en 2008 afectó mucho al pueblo croata e hizo dar dos pasos atrás al fútbol del país. Los de Terim, con una plantilla peor que en otras competiciones, no pueden nunca ser dados por muertos en este tipo de torneos. Crecidos siempre ante la adversidad, por un gusto desmesurado por hacer posible lo imposible y empujados siempre por el calor de una hinchada incansable que recorre el mundo para llevarles en volandas. La cenicienta del grupo, siempre a priori, será la República Checa, un equipo en transición.

Tiene Croacia una plantilla amplia, con un centro del campo potentísimo y una delantera del mejor nivel, pero un equipo que no tiene en la defensa su mejor arma. En un sistema de 4-5-1, por vez primera en su historia Croacia no tiene sólo once jugadores titulares, sino que posee un buen banquillo. Esa competencia interna en todas las posiciones, menos en la defensa, logra que el nivel grupal crezca. En la portería estará Subasic. El del Mónaco no tiene recambio, no tiene competencia y una ausencia suya por lesión o sanción agravaría mucho el problema defensivo de los de Cacic. La línea de cuatro parece más o menos clara. Darijo Srna, el capitán, jugará por el costado derecho el que puede ser su último gran torneo a sus ya 34 años. Su recambio será el prometedor Jedvaj. El chico, muy polivalente, capaz de jugar en las cuatro posiciones de defensa, acude como séptimo zaguero, como recurso o apagafuegos en caso de urgencia, pero a sus 20 años se antoja difícil verle con minutos. En la izquierda, Strinic y Vrsaljko se pelearán por un puesto. El del Nápoles cuenta con la veteranía como mejor arma, aunque Vrsaljko, que es lateral diestro natural, suma más partidos en las últimas temporadas, ha tenido continuidad y viene creciendo. Que el perfil zurdo no sea su mejor posición le hace perder enteros ante una titularidad segura. En el centro de la zaga, Corluka, Vida y Schildenfeld pelean por dos posiciones. Del estado físico del primero dependerá quién acompañe a Vida, que parece fijo.

En la medular, la calidad brilla a raudales. Parece claro que Cacic jugará con un centro del campo de tres hombres por dentro y dos interiores por fuera, dejando sólo arriba un punta, aunque según el devenir del partido, se podría volver al 4-4-2 que tanto éxito dio en la época más reciente. A día de hoy, Milan Badelj parece fijo en el ancla. El de la Fiorentina, base fundamental en el equipo italiano, perdió un poco de fuelle por lesión en la selección y vio cómo Brozovic (más llegador) le restaba minutos. No obstante, para liberar más a Luka Modric, debería volver a la titularidad el viola. Por delante, o a su lado, Modric y Rakitic llevarán el peso del partido. La obligación de superar líneas, de conducir la pelota hacia adelante, de marcar la diferencia. Algo que se le echa en cara al del Barcelona, siempre un par de peldaños por debajo de su nivel con el combinado balcánico. Por eso no se puede dormir, el propio Brozovic o Kovacic están sobradamente preparados y serían titulares en la mayoría de selecciones del torneo. Esperarán turno Ante Coric y Marko Rog, dos jóvenes promesas de 19 y 20 años que es posible incluso se vayan del torneo sin minutos pero sí con experiencia. En los costados, Perisic es fijo. En el otro perfil, será la hora de ver si Pjaca está definitivamente hecho para el fútbol de nivel. A sus 21 años, Pjaca es un extremo derecho hábil, con regate y recorrido, con descaro, pero al que puede coger un poco joven e inexperimentado esta cita. Por eso, si no da la talla, volvería a entrar en escena Brozovic. Otra vez Brozovic, capaz de jugar en cualquier perfil de mitad de campo para adelante.

Arriba no hay dudas, Mario Panzer Mandukic será la referencia. El killer de la sonrisa imborrable, el luchador del césped. Juega sólo arriba, pero parece que es un ejército. Se pelea con todo, contra todos, gana balones ya perdidos y su ímpetu le da un plus siempre a su equipo. Igual no es el más goleador del torneo, pero sus características son vitales para su equipo, provee siempre de prolongaciones y jugadas extra a una segunda línea con mucha capacidad de llegada. Los Modric, Rakitic, Perisic y Brozovic son mejores jugadores gracias a él. Adquieren mejores registros gracias a su interminable lucha. Sentará Mandzukic a Kalinic, Kramaric y Duje Cop. Que Cacic haya llevado a cuatro arietes hace pensar que tendrá en la cabeza jugar con dos en algún momento del torneo, aunque el de la Juventus parece inamovible.

Tiene Croacia la gran oportunidad de su vida. Las bajas por decisión técnica de Halilovic y de Lovren la dejan con menos recursos, pero sus motivos tendrá Cacic. No obstante, la ausencia del jugador del Liverpool, con la carencia de centrales y nivel defensivo, se antoja como una mala elección. La materia prima para dar sustos a las mejores selecciones la tienen. Falta saber si serán capaces de dar el paso adelante que no se atreven a dar, si superan los fantasmas, ese miedo psicológico y ese mal de altura que les acompaña desde aquella derrota en los penaltis de 2008. Yo con Croacia me voy a la guerra.

CROACIA:

-Porteros: Danijel Subacic (Mónaco), Lovre Kalinic (Hajduk), Ivan Vargic (Rijeka).
-Defensas: Tin Jedvaj (Bayer Leverkusen), Darijo Srna (Shakhtar), Sime Vrsaljko (Sassuolo), Gordon Schildenfeld (Dinamo Zagreb), Vedran Corluka (Lokomotiv Moscú), Domagoj Vida (Dinamo Kiev), Ivan Strinic (Nápoles).
-Medios: Marko Rog (Dinamo Zagreb), Mateo Kovacic (Real Madrid), Luka Modric (Real Madrid), Marcelo Brozovic (Inter), Ivan Rakitic (Barcelona), Milan Badelj (Fiorentina), Ante Coric (Dinamo Zagreb), Ivan Perisic (Inter).
-Delanteros: Marko Pjaca (Dinamo Zagreb), Mario Mandzukic (Juventus), Nikola Kalinic (Fiorentina), Duje Cop (Málaga), Andrej Kramaric (Hoffenheim).
-Seleccionador: Ante Cacic.



Selecciones una a una (VII): República de Irlanda contra el Imposible

Shane Long celebra su gol junto a Robbie Keane
Cualquier cosa puede pasar si tienes a Martin O’Neill en tu banquillo. República de Irlanda llega a la Eurocopa tras hacer un gran papel en la fase de clasificación y doblegar a Bosnia en el playoff por la presencia en el torneo, pero ahora se encuadra en el grupo de la muerte y cada partido tendrá la exigencia de una final.

Que la República de Irlanda esté presente en los torneos internacionales siempre es positivo. Sus aficionados, reconocidos por el verdor de San Patricio en sus atuendos, dan un colorido y presentan una alegría que se hace notar siempre, por adverso que sea el resultado. Para un país de apenas cuatro millones de habitantes, en el que el rugby y el fútbol gaélico son los deportes rey, disputar una Eurocopa es ya un éxito. Y van dos seguidas. Y es que aunque la mala suerte se haya cebado con ellos en cuanto a los cruces y los sorteos, los orgullosos verdes han demostrado que nada ni nadie podrá con su ilusión.

Tras quedar encuadrados en el grupo de la muerte en el pasado torneo continental, teniendo que luchar ante Croacia, España e Italia (campeona y subcampeona) y tras pasar un grupo terrible para acceder al torneo de Francia ante Alemania, Polonia y Escocia, los Irlandeses han vuelto a ver cómo la suerte le da esquinazo. Se tendrán que batir el cobre en el Grupo E ante selecciones de tronío como Bélgica, Italia y Suecia. Dicen las casas de apuestas que lo lógico sería no conseguir ni un punto. Pero eso ya no vale, sobre todo tras ver cómo los de O’Neill mancillaban a la campeona del mundo por partida doble. Primero allí, en Alemania, y luego ante su afición con un solitario tanto de un Shane Long al que aún están persiguiendo los teutones.

Dispone Martin O’Neill de una variedad táctica y una cantidad de recursos innumerable que hace prácticamente imposible augurar un once ideal, por mucho que sí que haya jugadores imprescindibles. Así, el técnico ha ido cambiando piezas desde que tomó el mano ya no sólo en la alineación, sino también en la convocatoria. Jugadores imprescindibles en un partido que se quedaban fuera incluso de la lista en el siguiente.

Con todo, se antoja posible que O’Neill disponga un 4-5-1, que puede mutar en 4-4-2 según la dificultad del partido y las amenazas del rival. Ya en la portería habrá un dilema. Rob Elliot, guardameta del Newcastle y último dueño de la meta irlandesa, ni siquiera entró en la preconvocatoria de 35 jugadores. Así, el veterano Shay Given y el guardameta suplente del West Ham Randolph deberán luchar por un puesto. Given, otrora estrella, no está en su mejor momento de forma a sus ya 40 años y en algunos partidos ha mostrado achaques de la edad. Por no hablar que en otros muchos ni siquiera ha podido seguir por lesión.

La línea de cuatro tendrá dos hombres fijos y otros dos variables. Es así que Seamus Coleman y O’Shea serán inamovibles durante todo el torneo. El del Everton es posiblemente el jugador de mejor nivel de todo el seleccionado mientras que el ex del Manchester United da los últimos coletazos de su carrera. Superará, por cierto, a Kevin Kilbane como tercer jugador de la historia con más partidos con la camiseta, teniendo sólo por delante a Given y Robbie Keane. Acompañando a éste podrán estar Ciaran Clark o Keogh, aunque lo más probable es que sea Shane Duffy, que pese a sus tres partidos como internacional parte con ventaja tras su gran campaña con el Blackburn. El perfil zurdo será para Brady con casi toda seguridad. En función de cada partido, el jugador del Norwich actúa por delante de la línea defensiva. En ese caso, sería Ward quien entraría en el once haciendo un doble lateral.

Lo que parece innegociable es el doble pivote. Whelan y McCarthy jugarán si están bien. Ya por delante, llegan todas las dudas. Un abanico de jugadores enorme para cuatro puestos. La movilidad y polivalencia de la mayoría de ellos, además, hacen que el quebradero de cabeza de O’Neill sea de gran dimensión. En los últimos duelos ha preferido el técnico colocar por delante de ellos a Hoolahan, con dos jugadores bien abiertos en banda y Murphy sólo en punta. Sólo hace unos meses, el 4-4-2 con dos puntas era siempre seguro con Walters en el verde. La irregularidad e inconsistencia jugadores como Shane Long, McGeady, Hoolahan o James McClean provoca la inseguridad en un once tipo. Así, es posible que todos ellos tengan minutos durante el torneo y no haya un titular claro.

Por delante, Robbie Keane asumirá un rol que todavía desconoce. El eterno capitán cumplirá 36 años durante la cita y ya no es el que era hace temporadas. Llega incluso lesionado, por lo que lo más seguro es que ni juegue en el debut. En los últimos duelos su dosificación ha sido cuestión casi de estado, perdiéndose partidos importantes por no estar a un tono físico apto y jugando otros muchos por el simple hecho de llevar ese apellido en su camiseta. Sería injusto no referirse a Hendrick, el jugador que lleva de titular casi toda la fase de clasificación, ya sea en la derecha o en la izquierda, ya sea en un 4-3-3- o en un 4-4-2. El del Derby County llega en un gran momento de forma y su capacidad de trabajo unida a su talento individual le hacen uno de los jugadores más peligrosos.

También será el turno de analizar bien de cerca a Shane Long. Anotador de goles clave en la fase de clasificación, es el jugador cuyo nivel más trae de cabeza al técnico. Talentoso como pocos, con capacidad para cambiar cualquier partido, su espíritu de vago, su bajo compromiso y su dejadez pensando que el talento lo es todo nunca le permiten mostrar su mejor versión con continuidad. Juega muy bien a la pelota, pero no tanto al fútbol. Su gran temporada ya le hace oír cantos de sirena de equipos como Liverpool o Everton y para O’Neill, que no se cansa de pincharle para sacar su máximo rendimiento, sería una gran noticia que quisiera hacer un gran torneo. Será la principal referencia arriba si él quiere.

Si algo ha demostrado la selección irlandesa ha sido la capacidad para venirse arriba en los momentos difíciles. Aquel cabezazo de O’Shea en Alemania profanando la casa del campeón mundial en el último minuto; el empate de Shane Long, también en el alargue, ante Polonia, borrando una derrota que habría significado el adiós a la Eurocopa; los dos tantos inaugurales de Aiden McGeady en la puesta de largo o aquella diana de Shane Long, otra vez Shane Long, ante Alemania, colándose entre una zaga que aún le sigue buscando.

El primer envite será ante Suecia (13 de junio) y se antoja obligatoria la victoria ante el rival, a priori, más sencillo para soñar con pasar de grupo. Los chicos de Ibrahimovic no dejan de ser superiores a los de O’Neill y tienen mucha más experiencia en estos torneos, pero no es menos cierto que los suecos llegan ya con una generación algo pasada de vueltas y que los imberbes aún podrían pagar la novatada.

El siguiente rival será Bélgica (18 de junio). Los Diablos Rojos copan las casas de apuestas como claros favoritos al torneo. Hombre por hombre, línea por línea, la verdad es que pocos equipos hay como los belgas. Como conjunto son un bloque y falta saber si las individuales de los de arriba, de los importantes, estarán a la altura para dar el paso adelante que se presupone. Es lógico que aquí O’Neill, ante el potencial ofensivo de los de Wilmots, juegue un papel algo más conservador. Aunque todo dependerá del resultado del primer duelo.

Cerrará el grupo Italia. Cierto que la azzurra no presenta su mejor versión y que en la lista falta calidad a raudales comparando con la selección que siempre han sido. Pero Italia es Italia. El gen competitivo nunca se pierde y en un último partido donde los dos necesiten resultados se antoja imposible sacar algo positivo ante los de Conte.

No está acostumbrada Irlanda a jugar torneos de grandes magnitudes. No obstante, sólo ha disputado dos mundiales hasta la fecha y esta será su tercera Eurocopa (tras 1988 y 2012). La afición acudirá en volandas, sobre todo si tenemos en cuenta la cercanía del lugar de celebración. Pero la fiesta de una Eurocopa es inigualable. Nadie creía en la Grecia que conquistó Portugal. Pocos daban un euro por Dinamarca en el 92. Aquel penalti de Panenka nos enseñó que las cosas más imposibles a veces se hacen realidad y hasta en 2008, cuando España se hizo con el trofeo, que superase de fases de grupos se consideraba utópico.

Nadie podrá exigir nada a República de Irlanda, que sólo ha logrado una victoria en seis encuentros en estos torneos. Pero el derecho a competir se lo han ganado con su propio sudor. Obligados a nada, pero con derecho a todo.

IRLANDA:

-Porteros: Shay Given (Stoke), Darren Randolph (West Ham), Keiren Westwood (Sheffield Wednesday).
-Defensas: Seamus Coleman (Everton), Cyrus Christie (Derby), Ciaran Clark (Aston Villa), Richard Keogh (Derby), John O'Shea (Sunderland), Shane Duffy (Blackburn), Stephen Ward (Burnley).
-Medios: Aiden McGeady (Sheffield Wednesday), James McClean (West Brom), Glenn Whelan (Stoke City), James McCarthy (Everton), Jeff Hendrick (Derby County), David Meyler (Hull City), Stephen Quinn (Reading), Wes Hoolahan (Norwich), Robbie Brady (Norwich), Jonathan Walters (Stoke).
-Delanteros: Robbie Keane (LA Galaxy), Shane Long (Southampton), Daryl Murphy (Ipswich).
-Seleccionador: Martin O'Neill.